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¿QUÉ SON LAS GUÍAS DE ALIMENTACIÓN?

Son directrices que desarrollan los países para promover la salud de las personas, familias y comunidades con el objetivo de lograr una alimentación adecuada y saludable.

¿EN CHILE EXISTEN GUÍAS DE ALIMENTACIÓN?

En Chile se han desarrollado varias versiones de guías de alimentación, sin embargo, en este sitio WEB utilizaremos las recientes guías de alimentación desarrolladas por Brasil, que han sido consideradas las mejores guías desarrolladas a nivel mundial. Estas consideran el perfil epidemiológico de Brasil, similar al nuestro, que muestra un aumento en la prevalencia de obesidad y otras enfermedades crónicas, especialmente en los sectores de menores ingresos, así como, una tendencia creciente en el consumo de alimentos envasados ricos en azúcar, sal y grasas, tal como se observa en nuestro país. Las guías alimentarias de Brasil no solo incluyen aspectos nutricionales, sino que sociales, culturales y antropológicos. Visiones que debieran estar siempre presente cuando se realiza educación alimentaria.

¿CUÁLES FUERON LOS PRINCIPIOS ORIENTADORES PARA DESARROLLAR LAS GUÍAS ALIMENTARIAS BRASILEÑAS?

  1. La alimentación es más que la ingestión de nutrientes
  2. Las recomendaciones sobre alimentación deben estaren sintonía con su tiempo.
  3. Una alimentación saludable proviene de un sistema alimentario social y ambientalmente sostenible
  4. Diversos saberes generan los conocimientos necesarios
  5. Las guías alimentarias amplían la autonomía para elegir que comer

¿CÓMO APLICAR ESTAS GUÍAS DE ALIMENTACIÓN SALUDABLE?

Las Guías de Brasil establecen 10 pasos para lograr una alimentación saludable:

  1. Haga de los alimentos naturales o mínimamente procesados la base de la alimentación.
    Los alimentos naturales o mínimamente procesados, en gran variedad y predominantemente de origen vegetal, son la base para una alimentación nutricionalmente equilibrada, sabrosa y culturalmente apropiada y, al mismo tiempo, promotora de un sistema alimentario social y ambientalmente sostenible. La variedad significa contar con alimentos de todos los tipos (raíces, tubérculos, harinas, legumbres, verduras, frutas, castañas, leche, huevos y carnes) y variedad dentro de cada tipo (alubias, arroz, maíz, papas, yuca, tomate, calabaza, naranja, banana, pollo, pescados, etc.).

  2. Utilice aceites, grasas, sal y azúcar en pequeñas cantidades al condimentar y cocinar los alimentos y crear preparaciones culinarias.
    Utilizados con moderación en preparaciones culinarias con base en alimentos naturales o mínimamente procesados, los aceites, las grasas, la sal y el azúcar contribuyen a diversificar y hacer más sabrosa a la alimentación sin volverla nutricionalmente desequilibrada.

  3. Limite el consumo de alimentos procesados
    Los ingredientes y métodos usados en la fabricación de alimentos procesados como conservas de legumbres, mermelada de frutas, panes y quesos alteran de modo desfavorable la composición nutricional de los alimentos de los que se derivan. En pequeñas cantidades, pueden consumirse como ingredientes de preparaciones culinarias o parte de comidas basadas en alimentos naturales o mínimamente procesados.

  4. Evite el consumo de alimentos ultraprocesados
    Debido a sus ingredientes, los alimentos ultraprocesados como galletas rellenas, bolsitas de papitas, gaseosas y fideos instantáneos son nutricionalmente desequilibrados. Como consecuencia de su formulación y presentación, tienden a consumirse en exceso y a sustituir a alimentos naturales o mínimamente procesados. Sus formas de producción, distribución, comercialización y consumo afectan de modo desfavorable a la cultura, la vida social y el medioambiente.

  5. Coma con regularidad y atención, en ambientes apropiados y, siempre que sea posible, acompañado.
    Procure hacer sus comidas en horarios semejantes todos los días y evite “picar” en los intervalos entre las comidas. Coma siempre despacio y disfrute de lo que está comiendo, sin hacer ninguna otra actividad al mismo tiempo. Procure comer en lugares limpios, cómodos y tranquilos y donde no haya estímulos para consumir cantidades ilimitadas de alimentos. Siempre que sea posible, coma en compañía, con familiares, amigos o colegas de trabajo o de la escuela. La compañía en las comidas favorece comer con regularidad y atención, combina con ambientes apropiados y amplía el disfrute de la alimentación. Comparta también las actividades domésticas que anteceden y siguen a las comidas.

  6. Hacer compras en lugares que ofrezcan variedades de alimentos naturales o mínimamente procesados
    Procure comprar sus alimentos en supermercados, mercados al aire libre y mercados de productores y otros lugares que comercialicen variedades de alimentos naturales o mínimamente procesados. Dé preferencia a las legumbres, verduras y frutas de la estación y cultivadas localmente. Siempre que sea posible, compre alimentos orgánicos y de base agroecológica, de preferencia directamente de los productores.

  7. Desarrolle, ejercite y comparta habilidades culinarias
    Si usted tiene habilidades culinarias, procure desarrollarlas y compartirlas, principalmente con niños y jóvenes, sin distinción de género. Si no tiene habilidades culinarias y eso vale tanto para hombres como para mujeres, procure adquirirlas. Para ello charle con quienes saben cocinar, pida recetadas a familiares, amigos y colegas, lea libros, consulte la internet, haga cursos y... ¡comience a cocinar!

  8. Planear el uso del tiempo para dar a la alimentación el espacio que merece
    Planee las compras de alimentos, organice la despensa doméstica y defina con anterioridad el menú de la semana. Divida con los miembros de su familia la responsabilidad de todas las actividades domésticas relacionadas con la preparación de las comidas. Haga de esa preparación y del acto de comer momentos privilegiados de convivencia y placer. Reevalúe la manera en que usa su tiempo y determine qué actividades podrían ceder espacio a la alimentación.

  9. Al comer fuera de casa, preferir lugares que sirvan comidas hechas en el momento
    En el día a día, procure lugares que sirvan comidas hechas en el momento y a un precio justo. Los restaurantes de “comida por kilo” pueden ser buenas opciones, al igual que las cantinas que sirvan “comida casera” en escuelas o en el lugar de trabajo. Evite las redes de comida rápida.

  10. Sea crítico respecto a la información, orientaciones y mensajes sobre la alimentación difundidas en la publicidad.
    Recuerde que la función esencial de la publicidad es aumentar las ventas de productos y no informar ni, menos aún, educar. Evalúe de manera crítica lo que lee, ve y oye sobre alimentación en los anuncios y estimule a otras personas, en particular a los niños y jóvenes, a hacer lo propio.

    * Fuente:
    Ministerio de Salud de Brasil. Guías de Alimentación.