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Muchos cambios han tenido los envases de alimentos, desde la vasija de greda usada para el almacenamiento de alimentos en la antigüedad hasta nuestros días. Del vidrio, papel y cartón hemos pasado a una gran variedad de envases  denominados genéricamente plásticos. Estos nuevos envases fueron posible gracias a la capacidad para unir diferentes moléculas orgánicas para formar otras más grandes y pesadas, semejantes a las resinas vegetales, que son las denominadas resinas sintéticas o plásticas.

Los envases de alimentos deben fabricarse con materiales autorizados, que no modifiquen la composición o el sabor o el olor de los alimentos y no cedan componentes que constituyan un riesgo para la salud.

Estas resinas sintéticas tienen grandes ventajas tales como ligereza, versatilidad de formas, facilidad de impresión, buena inercia química y resistencia mecánica adecuada. Sin embargo, también tienen desventajas ya que son permeables al paso de algunos gases, aromas y puede existir migración de algunos componentes como monómeros o aditivos del plástico al alimento.

Existen muchas variedades de resinas plásticas siendo las más utilizadas el polietileno y sus variedades (PET, PEAD, PEBD), poliestireno, polipropileno y cloruro de polivinilo (PVC).

La transferencia de componentes entre un envase y alimentos ocurre más bien con componentes menores de los polímeros utilizados (plásticos) como aditivos, los que se agregan intencionalmente para modificar sus propiedades físicas (plastificantes o antioxidantes). Estas sustancias pueden ser polímeros de bajo peso molecular originados por defectos en la polimerización o bien, por degradación secundaria a aplicación de temperatura. Pueden corresponder también a adhesivos utilizados en películas laminadas o bien a barnices o tintas de impresión

Un envase o material en contacto con alimentos es adecuado cuando:

  • se fabrica con polímeros y aditivos que están incluidos en las listas positivas de las regulaciones alimentarias
  • cumple el límite de migración total
  • cumple con los requisitos específicos para algunos casos como por ejemplo el límite de migración específica de algún compuesto o el máximo contenido de un componente en el material plástico
  • no produce variación de los caracteres sensoriales(sabor, olor, color) del alimento que contiene porque los caracteres sensoriales de los alimentos envasados, tales como color, olor y sabor no deben variar como consecuencia del contacto con los materiales del envase (cuerpo, tapa u otros accesorios).

Cualquier substancia en un alimento que normalmente no es parte de él, es un contaminante,  por ello,  los componentes migrantes son considerados contaminantes aunque en sistemas regulatorios sean llamados aditivos accidentales. Estos pueden tener efectos en la seguridad sanitaria y toxicológica, así como también, en las características organolépticas del producto (apariencia, sabor y olor).
El riesgo de un posible daño a la salud de los consumidores debido a la migración de componentes del material plástico al alimento ha sido reconocido por largo tiempo y ha derivado en el establecimiento de regulaciones alimentarias que definen límites a la migración total o global de todos los componentes o bien referida a componentes específicos. Esta migración dependerá tanto de la naturaleza del plástico como del alimento, de la naturaleza del aditivo, del tiempo de contacto, de la temperatura de almacenamiento, de la velocidad a la cual el aditivo se volatiliza de la superficie del polímero y del coeficiente de difusión y solubilidad en el polímero y alimento.

Algunas botellas de plástico están fabricadas con componentes como el PVC u otro tipo de resinas que pueden desprender algunas sustancias o componentes al ser reutilizadadas. En general, en la fabricación de botellas para alimentos y bebidas se respeta una serie de principios y normas que determinan los materiales con los que se fabrica el plástico, y que no son nocivos para la salud humana porque no desprenden ningún tipo de componente. Pero también es cierto, que en la fabricación de muchas botellas desechables se utiliza PVC o algunas de sus variantes y que las convierte en riesgosas para salud. Este tipo de botellas están pensadas para ser utilizadas una sola vez y no para volver a rellenarlas, ya que una vez abiertas y roto el vacío al que se las somete cuando se envasa el líquido en la fábrica, comienzan a soltar sustancias que pueden ser nocivas para el organismo.

El BisfenolA (BPA) es un componente monomérico de muchos plásticos y aditivos plásticos utilizados en la fabricación de plástico de policarbonato y resinas epoxi. Se encuentra comúnmente en  botellas de plástico haciéndolas resistentes e inastillables como por ejemplo, botellas de agua. Las resinas epoxi que contienen Bisfenol-A se usan como recubrimiento en casi todas las latas de aluminio.

Recientemente el BPA ha sido incluido por el Servicio de Salud de  Canadá en la lista de sustancias tóxicas. En el año 2008, Canadá había prohibido su uso en biberones de plástico de policarbonato y en los envoltorios de alimentos para bebés. Para esta decisión el gobierno de Canadá ha citado evidencia científica que afirma que el BPA puede actuar potencialmente como un disruptor endocrino, es decir, imita a las hormonas del cuerpo, en bajas cantidades. Dado que esta sustancia química es potencialmente capaz de afectar el equilibrio natural de hormonas del cuerpo, puede representar un riesgo para el desarrollo normal de un niño, además de aumentar el riesgo de contraer una gran variedad de enfermedades incluyendo la diabetes de tipo 2, el cáncer de seno y el cáncer de próstata. El compuesto también ha sido incluido también entre los posibles contaminantes obesogénicos u “obesógenos”, definidos como sustancias químicas que pueden representar un riesgo de interrupción de las señales hormonales en el tejido adiposo.

Tanto la Comunidad Económica Europea(CEE), la Agencia de Alimentos de los Estados Unidos(FDA) y el MECOSUR tienen normativas que establecen límites para migración total y especifíca de plásticos y algunos componentes especiales. En Chile, no existe ninguna normativa que regule la migración de componentes de envases plásticos utilizados como envoltorios o contenedores de alimentos, ni existe una normativa que permita identificar a los consumidores el material usado como envase en alimentos.

Normativa de la CEE

MERCOSUR

¡Conoce tus plásticos!

Tipo 1
PET (Polietileno Tereftalato): EVITAR

Comúnmente encontrado en:
botellas de refrescos, botellas de agua, botellas de aceite de cocina

Riesgos:
Puede desprender antimonio y los ftalatos.

Tipo 2
HDPE (Polietileno de Alta Densidad): LOS MÁS SEGUROS

Comúnmente encontrado en:
galones de leche, bolsas de plástico, envases de yogurt.

Tipo 3
PVC (Policloruro de Vinilo, Vinilo): EVITAR

Comúnmente encontrado en:
Botellas de condimentos, film transparente, anillos de dentición, juguetes, cortinas de baño

RIESGOS:
Desprenden plomo y ftalatos, entre otras cosas. También pueden emitir gases de productos químicos tóxicos.

Tipo 4
LDPE (Polietileno de Baja Densidad): LOS MÁS SEGUROS

Comúnmente encontrado en:
Las bolsas que ofrecen los supermercados para llevar frutas y vegetales y contenedores de alimentos

Tipo 5
Comúnmente encontrado en:
tapas de galones, plásticos para almacenar alimentos, vajillas plásticas
PP (Polipropileno): LOS MÁS SEGUROS


Tipo 6
PS (Poliestireno, también conocido como espuma de poliestireno): EVITAR

Comunmente Encontrados en:
bandejas de carne, utencilios de espuma como vasos y platos desechables utilizados en fiestas.

RIESGOS: Pueden desprender cancerígenos y alquilfenoles estrogénicos.

Tipo 7
Otros:
Estos plásticos pueden ser una opción más segura, ya que pueden ser muy duraderos y resistentes a altas temperaturas ocasionando una menor lixiviación. Plásticos nuevos biodegradables a base de plantas, como PLA (ácido poliláctico) también entran en la categoría Nº 7.